Dinámica etarea de la capacidad motora resistencia durante la adolescencia.
El más completo estudio de la resistencia, atendiendo a los cambios etarios, que comprendió esfuerzos estáticos, fue protagonizado por Tamuridi, (1947); Kunevich (1955); Gorodnichenko, (1964); Chernik, (1964); Volkov (1965, 1969) y otros citados por V.M. Volkov, (1974). Este último autor refiere que posterior a los 16-18 años se nota un crecimiento de los indicadores que caracterizan el nivel de desarrollo de la resistencia.
Investigaciones realizadas por Volkov, (1974) muestran cambios significativos en la demostración de las posibilidades de resistencia a las edades de 10,13 y 16 años. Así, por ejemplo el mayor incremento de la resistencia estática de los extensores del tronco se observa a los 10 y 13 años, de los gemelos, a los 15 años, mientras que en los flexores del antebrazo ello tiene lugar a los 9 años. (1)
Varios trabajos clínicos muestran, que el nivel de desarrollo de esta capacidad motora crece rítmicamente y sin saltos bruscos mientras transcurre la edad escolar, mejorando notablemente en los adolescentes de 11 a 12 años y en los jóvenes de 17 a 18 años (Filin y Fomin, 1980). (2)
En un estudio longitudinal con niños de 8 a 15 años de edad, realizado por D. Massiocotte y Col, (1980), se pudo apreciar que la resistencia aerobia aumentaba con la edad, descendía ligeramente a los 9 años y se acentuaba a los 12-15 años. (3)
Por su parte Stankov, Pismenskij y Klimin, (1984), así como Tumanjan, (1985) comparten la opinión del crecimiento rítmico de la resistencia aerobia con la edad, aunque reconocen cierto estancamiento de su desarrollo en un momento de la adolescencia, explicado por las transformaciones de los órganos cardio-respiratorios, que tienen lugar por ese tiempo, seguido de un crecimiento más notable que se prolonga hasta la adultez. Estos autores plantean, que este tipo de resistencia bajo la acción del ejercicio físico puede ser mejorada hasta un 50% de su nivel inicial.
En cuanto a la resistencia anaerobia concuerdan en que su desarrollo se hace más notable posterior a los 17-18 años, sustentado en un desarrollo aceptable de la resistencia aerobia, así como en la maduración hormonal y enzimática glicolítica que tiene lugar después del período de maduración sexual. A pesar de esta tendencia, señalan que estudios realizados con luchadores de categorías escolares (13 -14 años) han mostrado una reacción de adaptación positiva a cargas anaeróbicas mesuradas, características de esta disciplina deportiva